Información para pacientes

 

Aqui podras encontrar información importante sobre los procedimientos
que en COT llevamos acabo y también sobre los tratamientos de
recuperación que el paciente debe tener para una pronta
recuperación.

 

  • Tipos de artroscopía en rodilla (Leer articulo)

    RODILLA
    La articulación de la rodilla es una articulación grande, en donde se pueden practicar diferentes cirugías:

    • Cirugía ligamentosa
    • Cirugía meniscal
    • Cirugía sinovial
    • Cirugía cartilaginosa

    Artroscopía de rodilla

    Fragmento suelto en rodilla

    Extracción de fragmento

    Cirugía meniscal
    Este tipo de cirugía artroscópica más habitual. Consiste en la escisión del fragmento meniscal roto o degenerado y cuando es posible, sobretodo en gente joven, la sutura del menisco con el fin que el paciente no pierda su amortiguador. Se realiza normalmente con anestesia a las piernas y el paciente puede marchar de alta a las 6-8 horas tras la cirugía.


    Menisco sano

    Menisco roto

    Sutura del menisco

    Cirugía ligamentosa
    Esta viene sobretodo determinada por las lesiones de ligamiento cruzado anterior. La rotura del mismo es tratada mediante la una reconstrucción utilizando tendones del cuerpo. Esta intervención mediante técnica artroscópica nos permite tratar las lesiones asociadas a meniscos, cartílago, etc., al mismo tiempo que se realiza el transplante de ligamiento cruzado anterior.


    Reconstrucción de ligamento cruzado

    Sinovitis lipoma arborescens y LCA

    Cirugía sinovial
    Existen afecciones sinoviales como son tumores en su inmensa mayoría benignos, que precisan una exéresis parcial o total. Es la intervención llamada sinovectomía.


    Sinovitis lipoma
    arborescens

    Sinovitis lipoma
    arborescens

    Sinovitis lipoma
    arborescens

    Sinovitis lipoma arborescens y LCA

    Sinovitis lipoma arborescens y menisco

    Cirugía cartilaginosa
    En cuanto a lesiones cartilaginosas, éstas son principalmente los cuerpos libres intrarticulares, producidos bien por una enfermedad sinovial, bien por una lesión o fractura condral que pueden ser regularizados o extirpados mediante técnica artroscópica. En ocasiones, tras determinados traumatismos o cirugías, la rodilla tiene una pérdida de movilidad y la artroscopia permite identificar perfectamente las bridas o cicatrices internas de la rodilla, que pueden ser seccionadas de manera selectiva y así poder obtener nuevamente toda la movilidad.


    Rótula normal

    Rótula lesión de cartílago

    Úlcera en cartílago
    del fémur y tibia
  • Ejercicios después de artroscopía (Leer articulo)

    Para recuperar la movilidad y la fuerza de la rodilla es necesario hacer ejercicios regularmente y la mayoría los puede realizar en su hogar. Su médico ortopedista le recomendará hacer entre 20 y 30 minutos de ejercicios 2 o 3 veces por día y le sugiera comenzar con un programa de caminatas y algunos ejercicios que se muestran a continuación.

    Esta guía le ayudará a comprender el programa de ejercicios o  actividades que será supervisado por el fisioterapista, quien cumplirá con las instrucciones del cirujano. A medida que aumente la intensidad del programa de ejercicios sentirá quizás que no avanza lo suficiente o inclusive podrá pensar que está retrocediendo. Si se hincha la rodilla o si le duele al hacer alguna actividad en particular, disminuya la intensidad o no la realice hasta sentirse mejor. Debe descansar, colocar hielo, colocar presión (con vendaje elástico) y elevar su rodilla. Este conjunto de medidas se lo conoce en inglés con la sigla R.I.C.E. Llame al cirujano si los síntomas continúan.

    Programa de ejercicios

    Contracción de los ligamentos de la pierna,
    10 veces. No debe moverse en este ejercicio. Acúestese o síentese con sus rodillas dobladas a unos 10 grados. Presione los talones contra el suelo, contraiga los músculos de la parte posterior del muslo. Mantenga la tensión 5 segundos y luego relaje. Repita 10 veces.
    Contracción de cuádriceps, 10 veces. Acúestese sobre su estómago, enrolle una toalla y colóquela debajo del tobillo de la rodilla operada. Presione el tobillo sobre la toalla y mantenga la pierna lo más extendida posible. Mantenga esta posición durante 5 segundos. Relaje. Repita 10 veces.
    Elevación con pierna extendida, 10 veces. Acúestese de espaldas, doble la rodilla no operada y extienda la rodilla operada. Eleve la pierna unas 6 pulgadas y mantenga esa posición durante 5 segundos. Continúe elevando la pierna aumentando la elevación 6 pulgadas, mantenga la posición. Vuelva a la posición inicial realizando los movimientos en orden inverso. Repita el ejercicio 10 veces. Ejercicio avanzado: Antes de comenzar con el ejercicio, agregue peso al tobillo, comience con una libra y aumente hasta llegar a un peso máximo de 5 libras en 4 semanas.
    Contracción de nalgas, 10 veces. Acúestese sobre su espalda, contraiga las nalgas, durante 5 segundos. Repita 10 veces.
    De pie, elevación de pierna extendida, 10 veces. Póngase de pie, y si fuera necesario, apóyese sobre una superficie, levante lentamente la pierna hacia delante, no doble la rodilla. Vuelva a la posición inicial. Repita 10 veces. Ejercicio avanzado: antes de comenzar agregue peso al tobillo, comience con una libra y aumente a un máximo de 5 libras en 4 semanas.

    Programa intermedio de ejercicios

    Posición supina, extensión terminal de la rodilla, 10 veces. Acuéstese de espaldas con una toalla enrollada debajo de la rodilla. Enderece la rodilla (siempre apoyándola sobre la toalla), y mantenga la posición durante 5 segundos. Vuelva lentamente a la posición inicial. Repita este ejercicio 10 veces. Ejercicio avanzado: antes de comenzar agregue peso sobre a tobillo, comience con una libra hasta llegar a un máximo de 5 libras en 4 semanas.
    Elevación de pierna extendida, 5 veces descanse y repita 10 veces. Acuéstese de espaldas y doble la rodilla no operada. Enderece la otra rodilla contrayendo los músculos del cuádriceps. Eleve lentamente la pierna hasta unas 12 pulgadas del piso y luego comience a bajarla lentamente hasta llegar al piso, hágalo 5 veces y descanse, repita 10 veces. Ejercicio avanzado: antes de comenzar agregue peso al tobillo, comience con una libra hasta llegar a un máximo de 5 libras en 4 semanas.
    Cuclilla parcial, con silla, 10 veces. Apóyese en el respaldo de una silla o en la mesa de la cocina con los piés entre 6 y 12 pulgadas de la silla o mesa, flexione sus rodillas y descienda. NO BAJE más de 90 grados y mantenga la espalda recta. Mantenga la posición entre 5 y 10 segundos. Póngase de pie lentamente. Repita 10 veces.

    De Pie, estiramiento de cuádriceps, 10 veces. De pie, con la rodilla operada doblada, lleve lentamente la pierna hacia las nalgas, sienta como se estira la parte delantera de la pierna. Mantenga esta posición durante 5 segundos. Repita 10 veces.

    Programa avanzado de ejercicios

    Rodilla doblada, parcial, una pierna, 10 veces. De pié apóyese sobre el respaldo de una silla, flexione la pierna no operada y con la punta del dedo gordo apoyado en el piso para mantener el equilibrio, si es que fuere necesario, comience a descender el cuerpo lentamente manteniendo el otro pie firme en el piso. No exagere, vuelva a incorporarse hasta llegar a la posición inicial. Relájese y repita 10 veces.
    Suba un escalón, hacia delante, 10 veces. Súbase a un banco de 6 pulgadas de altura, comience con la pierna operada, bájese y vuelva a la posición inicial. A medida que recupere la fuerza, aumente la altura de la plataforma a la que se sube. Repita 10 veces.
    Suba un escalón, lateral, 10 veces. Súbase a un banco de 6 pulgadas de altura, comience con la pierna operada, bájese y vuelva a la posición inicial, aumente la altura de la plataforma a medida que recupere la fuerza. Repita 10 veces.
    Estiramiento del ligamento de la corva, posición supina, 10 veces. Acuéstese de espaldas. Flexione la cadera y tómese el muslo justo por arriba de la rodilla. Estire lentamente la rodilla hasta sentir qu los músculos posteriores de la rodilla se estiran. Mantenga esa posición 5 segundos. Relájese y repita 10 veces. Repita esta acción con la otra pierna. En caso de no sentir el estiramiento de lost músculos, flexione la cadera un poco más y repita. ¡No haga acción de rebote! Para obtener el máximo beneficio de este ejercicio, el estiramiento debe ser constante y prolongado.
    Posición supina en la pared, estiramiento del ligamento de la corva, 10 veces. Acuéstese al lado de una puerta, con una pierna extendida. Coloque el talón contra la pared y con su rodilla doblada mueva las caderas hacia la pared. Ahora comience a estirar su rodilla. Cuando comience a sentir que el músculo detrás de la rodilla está tensionado, mantenga esa posición 5 segundos. Relájese y repita 10 veces. Cuando más cerca esté de la pared, mayor será la intensidad del estiramiento. Repítalo con la otra pierna.

    Bicicleta estacionaria. Si tuviese una bicicleta estacionaria, eleve el asiento para que los piés apenas lleguen a los pedales y pedalee una vuelta. Coloque la resistencia en liviano y aumente hasta llegar al pesado. Comience pedaleando 10 minutos diarios y aumente un minuto por día hasta llegar a pedalear 20 minutos diarios.
    Caminata. Es una excelente actividad física en la etapa de recuperación después de una cirugía (después de 2 semanas).

    Puede correr después de 6 u 8 semanas, ya que los golpes y las fuerzas que se generan al correr se transmiten a sus rodillas. Tanto caminar como correr deberían incorporase a su programa de ejercicios de manera gradual.
  • Ejercicio después de Cirugía del Hombro (Leer articulo)

    Este es un programa de ejercicios básicos para restaurar la flexibilidad y el movimiento normal del hombro, asi como un regreso gradual a las actividades de la vida diaria y a las actividades recreativas, que son importantes para una recuperación completa. Su cirujano ortopedista y el trapista físico pueden recomendarle hacer los ejercicios de 10 a 15 minutos, dos o tres veces al día durante el período inicial de recuperación. Ellos pueden sugerir algunos de los siguientes ejercicios. El propósito de esta guía es ayudarle a entender mejor su programa de actividades y ejercicios.

    Péndulo Circular: incline hacia delante desde la cintura a 90 grados, utilizando un punto de apoyo con su otra mano. Realice un movimiento circular con su brazo en el sentido de las manecillas del reloj, repetirlo 10 veces y después otras 10 veces en sentido contrario a las manecillas del reloj. Repita el mismo ejercicio 3 veces al día.

    Flexión del hombro (ayuda): Una sus manos (entrelazadas) y levante los brazos por arriba de la cabeza. Se pueden también hacer acostado (Figura A) o sentado (Figura B). Mantenga los codos lo mas derecho posible. Haga de 10 a 20 repeticiones, 3 veces al día.

    Rotación apoyada del hombro: Mantenga el codo apoyado en un lugar (como muestra la figura) y las escápulas (paletas) hacia abajo y juntas. Gire el antebrazo hacia delante y hacia atrás. Repitiendo 10 veces; realice este ejercicio 3 veces al día.

    Caminar encima del ejercicio (activo): Con el codo derecho, utilice los dedos para caminar hacia arriba por la pared o en el marco de la puerta lo mas alto posible. Mantenga esta posición 10 segundos. Repítalo 3 veces. Realizar este ejercicio 3 veces al día.

    Rotación interna del hombro (activa): Lleve su mano detrás de la espalda y hacia el lado opuesto. Repetir 10 veces. Realizarlo 3 veces al día.

    Flexión del hombro (activa): Eleve su brazo hasta señalar el techo manteniendo su codo derecho. Mantenga esta posición 10 segundos. Repítalo 3 veces. Realizar este ejercicio 3 veces al día.

    Abducción del hombro (activa): Levante los brazos lateralmente, con los codos derechos y las palmas hacia abajo. No encoja los hombros, ni incline el tronco. Mantenga esta posición 10 segundos; repitiéndolo 3 veces. Realizar este ejercicio 3 veces al día.

    Extensión del hombro (isométrica): Colóquese con la espalda contra la pared y sus brazos rectos hacia los costados. Manteniendo los codos derechos, empuje sus brazos contra la pared durante 5 segundos y luego relaje. Repetirlo 10 veces.

    Rotación externa del hombro (isométrica): Colóquese con el costado del lado operado hacia la pared. Doble el codo 90 grados. Empuje su brazo contra la pared durante 5 segundos, luego relaje. Repetirlo 10 veces.

    Rotación interna del hombro (isométrica): Colóquese en una esquina de la pared o en el marco de una puerta. Ponga el brazo del hombro operado contra la pared con su codo doblado a 90 grados. Empuje el brazo contra la pared reteniendo durante 5 segundos, luego relaje. Repetirlo 10 veces.

    Rotación interna del hombro: Mantenga su codo doblado a 90 grados. Sosteniendo una pesa ligera, eleve su mano hacia el estómago y regresando lentamente. Repetir 10 veces. Realizar este ejercicio 3 veces por día.

    Rotación externa del hombro: Mantenga su codo doblado a 90 grados lateralmente. Sostenga un peso ligero, eleve su mano lejos del estómago y regrese lentamente. Repetir 10 veces. Realizar este ejercicio 3 veces al día.

    Aducción del hombro (isométrica): Sentado ponga una pequeña almohada entre su costado y el brazo. Haga presión sobre ésta durante 5 segundos, luego relaje. Repetirlo 10 veces. Realizar este ejercicio 3 veces al día.

    Abducción del hombro (isométrica): Resiste un movimiento lateral hacia arriba empujando el brazo contra el respaldo de una silla. Mantenga esta posición durante 5 segundos, luego relaje. Repetir 10 veces. Realizar este ejercicio 3 veces al día.

  • Síndrome del Túnel Carpiano (Leer articulo)

    ¿Que es?
    El síndrome del túnel carpiano es una condición generada por un aumento en la presión o atrapamiento de un nervio a nivel de la muñeca.

    Los síntomas pueden incluir adormecimiento, sensación de corriente y dolor en el brazo, mano y dedos. Hay un espacio en la muñeca llamado túnel carpiano, a través del cual pasa el nervio mediano y nueve tendones desde el antebrazo hacia la mano (Figura 1).


    Figura 1

    El túnel carpiano se encuentra en la base de la palma. Esta formado por huesos de la muñeca y el ligamento transverso del carpo. Un aumento en la presión de este túnel afecta la función del nervio.

    Se desarrolla el síndrome del túnel carpiano cuando producto de inflamación en este túnel se eleva la presión comprimiendo el nervio. Cuando la presión es lo suficientemente elevada para alterar la función del nervio, es posible sentir adormecimiento, corriente y dolor en la mano y dedos (Figura 2).


    Figura 2

    En la mano y dedos, es posible sentir adormecimiento, corriente y dolor cuando la presión es lo suficientemente elevada para alterar la función del nervio.

    ¿Que lo causa? Usualmente la causa es desconocida. Compresión del nervio puede desarrollarse por distintas formas: inflamación de la vaina de los tendones flexores, llamada tenosinovitis; luxación articular, fracturas, o artritis pueden estrechar el túnel; también mantener la muñeca en flexión por largos períodos. Retención hídrica durante el embarazo puede causar edema a nivel del túnel y síntomas de un síndrome del túnel carpiano, usualmente este cede luego del parto. Enfermedades de la tiroides, artritis reumatoide y diabetes también pueden estar asociadas con el síndrome del túnel carpiano. Puede haber una combinación de causas.

    Signos y Síntomas
    Los síntomas del síndrome del túnel carpiano usualmente son dolor, adormecimiento, sensación de corriente, o una combinación de los tres. El adormecimiento más frecuentemente ocurre en el dedo pulgar, índice, medio y anular. Los síntomas frecuentemente se presentan durante la noche pero también en actividades en el día como conducir o leer el periódico. Algunas veces los pacientes notan una disminución en la fuerza del puño, torpeza, o pueden notar que se les caen las cosas. En casos muy severos, puede haber una pérdida permanente de la sensibilidad y los músculos de la base del pulgar pueden atrofiarse.
    Diagnóstico
    Es necesario una detallada historia médica, también como han sido usadas las manos, es importante si ha habido alguna lesión previa. Es posible solicitar una radiografía para descartar otras causas de las molestias, como artrosis o fractura. En ocasiones, si se sospecha una condición médica asociada a síndrome del túnel carpiano, se solicitan exámenes de sangre. Se puede realizar un estudio de conducción neurológica y una EMG o electromiografía para revisar otros sitos de compresión neurológica, así como para evaluar el túnel carpiano.
    Tratamiento
    Los síntomas frecuentemente pueden ser aliviados sin cirugía. Identificando y tratando enfermedades asociadas, cambiando las costumbres de usar la mano, manteniendo la muñeca en posición recta con una férula, puede ayudar a reducir la presión en el nervio. Usar una férula en la noche puede aliviar los síntomas que interfieren con el sueño. Medicamentos antiinflamatorios tomados por boca o inyectados en el túnel carpiano pueden aliviar los síntomas.

    Cuando los síntomas son severos o no mejoran, es posible necesitar cirugía para generar más espacio para el nervio. La presión en el nervio es disminuida cortando el ligamento que forma el techo (arriba) del túnel en el lado palmar de la mano (Figura 3). La incisión para esta cirugía puede variar, pero el objetivo es el mismo: agrandar el túnel y disminuir la presión sobre el nervio. Luego de la cirugía, molestias alrededor de la herida pueden durar varias semanas o meses. El adormecimiento y la sensación de corriente puede desaparecer rápida o lentamente. La fuerza en la mano y muñeca puede demorarse varios meses en volver a la normalidad. Los síntomas del túnel carpiano pueden no desaparecer completamente luego de la cirugía, especialmente en los casos severos.


    Figura 3

    El objetivo de la cirugía es liberar el ligamento para dejar más espacio al nervio mediano en el túnel carpiano.

  • Reemplazo total de la rodilla (Leer articulo)

    Si su rodilla está dañada severamente debido a la artritis o a una lesión, seguramente le es difícil realizar simples actividades cotidianas, como caminar o subir escaleras. Incluso es posible que comience a experimentar dolor estando sentado o acostado.

    Si las medicinas, los cambios en sus niveles de actividad y el uso de asistencias para caminar ya no le ayudan, entonces debe considerar la posibilidad de una cirugía de reemplazo total de rodilla. Al restaurar las superficies dañadas y desgastadas de su rodilla, la cirugía de reemplazo total de rodilla puede aliviar su dolor, corregir la deformidad de su pierna y ayudarle a realizar sus actividades cotidianas.

    El reemplazo de rodilla es uno de los avances en la cirugía ortopédica más importantes y fue realizado por primera vez en el año 1968. Las mejoras a los materiales y técnicas quirúrgicos que se han realizado desde entonces han aumentado su eficacia en gran medida. Cada año, se llevan a cabo aproximadamente 267,000 reemplazos totales de rodilla en los EE.UU. Si usted comenzó hace poco a explorar las opciones de tratamiento o ya ha decidido con su cirujano ortopédico someterse a la cirugía de reemplazo total de rodilla, esta información le ayudará a saber más acerca de este valioso procedimiento.

    Cómo funciona la rodilla sana

    La rodilla es la articulación más grande del cuerpo. Para poder llevar a cabo actividades cotidianas, rutinarias la rodilla necesita un funcionamiento normal. La rodilla está compuesta por el extremo inferior del hueso del muslo (fémur), que rota en el extremo superior de la espinilla (tibia), y la tapa de la rodilla (patela), que se desliza en una hendidura del extremo del fémur. Los ligamentos de la rodilla unen el fémur a la tibia para estabilizarlos tanto en reposo como en movimiento, mientras que los músculos largos del muslo le dan fuerza a la artculación.

    Las superficies de la articulación donde estos tres huesos se tocan están cubiertas por cartílago articular, una sustancia suave que amortigua los huesos y les permite que se muevan con mayor facilidad y menos resistencia.

    Todas las superficies restantes de la rodilla están cubiertas por un tejido delgado y liso llamado membrana sinovial. Esta membrana segrega un líquido especial que lubrica la rodilla y reduce la fricción casi totalmente.

    Normalmente, todos estos componentes funcionan en armonía. Pero una enfermedad o una lesión pueden interrumpir esta armonía, lo que resulta en dolor, debilidad muscular y una función articular alterada.

    Causas comunes del dolor de la rodilla y la pérdida de su función

    La causa más común del dolor crónico y la incapacidad de la rodilla es la artritis. La osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis traumática son otras enfermedades más comunes.

    Osteoartritis:
    por lo general ocurre después de los 50 años, y con frecuencia en una persona que tenga una historia familiar de artritis. El cartílago que amortigua los huesos de la rodilla se suaviza y se desgasta. Entonces los huesos se rozan entre sí desgastándose y provocando dolor y rigidez en la rodilla.

    Artritis reumatoide:
    es una enfermedad en la que la membrana sinovial se endurece e inflama, lo que provoca que demasiado líquido sinovial desborde el espacio de la articulación. Esta inflamación crónica puede dañar el cartílago y eventualmente causar la pérdida del mismo, así como dolor y rigidez.

    Artritis post-traumática:
    puede suceder tras una lesión seria en la rodilla. Una fractura en la rodilla o los desgarres severos de los ligamentos de la rodilla pueden dañar el cartílago articular con el tiempo, ocasionando dolor y limitando la función articular.

  • Quiste Sinovial o Ganglión (Leer articulo)

    ¿Que es?
    Los quistes sinoviales o gangliones son masas (protuberancias) muy comunes, que algunas veces crecen en la mano y en la muñeca. Los quistes se encuentran generalmente en la parte superior de la muñeca, lado palmar de la muñeca o en la última articulación de un dedo, (quiste mucoso), y en la base de un dedo. Los quistes sinoviales o gangliones usualmente se originan de articulaciones vecinas o vainas tendíneas. No hay una causa específica.

    Estos quistes pueden ser dolorosos especialmente cuando recién aparecen o con el uso constante y demandante de la mano. Los gangliones frecuentemente cambian de tamaño, también pueden desaparecer por completo. Estos quistes no son malignos (cancerosos).


    Figura 1

    Ganglión del dorso de la muñeca y en la articulación distal de un dedo (quiste mucoso).

    Diagnóstico
    El diagnóstico de un quiste sinovial o ganglión usualmente se basa por donde está situado y que aspecto tiene. Su cirujano de mano puede recomendarle una radiografía para descartar lesiones en las articulaciones vecinas.


    Figura 2

    Ganglión en zona palmar de la muñeca y base de un dedo.

    Tratamiento
    El tratamiento de un quiste sinovial o ganglión podría ser simplemente la observación de cualquier cambio. Sin embargo, si el quiste es doloroso, limita la actividad, o su apariencia es inaceptable al paciente, se podría recomendar otro tratamiento. El tratamiento podría incluir la eliminación del fluido del quiste aspirándolo con una aguja y/o el uso de una férula o splint para evitar el movimiento. Si estos tratamientos no quirúrgicos fallan, su cirujano de mano podría recomendarle una cirugía para eliminar el quiste.

    El objetivo de la cirugía es el eliminar el origen del quiste. Esto podría requerir la extracción de un trozo de cápsula articular o de vaina tendinosa cercana al ganglión. Si el ganglión es extraído de la muñeca, es posible recomendar una férula o splint para el período post operatorio. Algunos pacientes pueden sentir dolor, molestias e inflamación en el sitio de la cirugía, algún tiempo más prolongado que otros, pero la actividad completa puede ser reasumida una vez que ceden las molestias. Aún cuando la cirugía ofrece los mejores resultados de éxito en la extracción de los gangliones, estos quistes pueden recurrir.


    Figura 3

    Corte transversal de la muñeca mostrando la raíz de un quiste.

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